Y nada es como antes.
Porque si tuviera que elegir entre volver al pasado y enfrentarme al futuro,
todo daría igual,
mi pasado es tan borroso que es tan solo una columna de humo,
y mi futuro es un torbellino del que solo puedo salir perdiendo.
Nada es necesario y todo es posible,
pero a las almas que me observan en este camino que algunos llaman vida,
tendré que ayudarlas a pasar este puente etéreo para que,
al menos ellas,
disfruten de esta paz que hay al otro lado.