sábado, 19 de noviembre de 2011

Sentirse en el cielo.

Buenas, me gustaría contarle mi experiencia en el hotel de costa adeje, La Plantación del Sur, me he ganado un fin de semana allí gracias a una rifa, y una persona que quiero mucho, mi madrina, y mucho más ahora, por aquí aprovecho para decirle, gracias por el regalo.
¿Cómo empezar?, es la pregunta.
El hotel es enorme, imaginaos que para llevarme a mi habitación, una villa, que es una habitación independiente de las demás, tuvieron que llevarme en carro de golf por todo el hotel. XD
Bueno, el alojamiento esta genial, me ha tocado una villa con jacuzzi y vistas al mar, es una pasada, de verdad, sobretodo la cama doble, que estirada horizontalmente sobre ella es como unos treinta centímetros más grande que yo, imaginénse, y yo mido casi el metro setenta.
Después de llegar, cuando empezaba a oscurecer, encendí la tele y descubrí el minibar debajo de esta, y claro, no es gratis. imaginense, una simple botella de 33 cl de cocacola vale 3 €. Y eso sin hablar el servicio de habitaciones.
Me puse a fisgar en la carta de este servicio y me di cuenta de que un simple sándwich de jamón y queso, es decir, un simple sándwich mixto de toda la vida, costaba una burrada, 14.00€ para ser exacto, y una hamburguesa de pollo 15.00€. No me caí del susto porque estaba tirada en el sofá.
Pero no os creaís que he pasado hambre, no, para nada, ya que en el obsequio venía con derecho a desayuno.
Bueno, la comida ya está. ahora toca la habitación.
Ya he dicho que es enorme, al igual que la cama, y tiene un sofá enorme, aunque la tele no es para tanto para todo ese lujo, bueno, además de eso, la "villa" tiene un pasillo que lleve a un armario que es del tamaño de la mitad de mi cocina, y después esta el baño. Que también es enorme, que cuenta con dos lavamanos, un espejo horizontal que va de un lado a otro de la habitación, también tenía una bañera para relajarte. En el baño, además de la de la entrada, hay dos puertas. Una da a la ducha, que también tiene hidromasaje, y la otra, al inodoro ¬¬.
La habitación tiene unas vistas impresionantes, y eso sin hablar de que puedes disfrutar de ellas desde el jacuzzi que está instalado fuera.
El personal del hotel es muy amable, y bastante correcto.
La comida está buenísima, aunque salga un ojo de la cara, por eso solo me atrevo a comerla en el desayuno, de lo demás, tendré que comer comida basura del mcdonald.
Bueno, hasta pronto, y que sepáis que no esperaba menos de un hotel de 5 estrellas. Si tenéis alguna duda, comentarlo, y yo os responderé en cuanto me sea posible.
Hasta otra.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Elementos

El Agua es el principio y elemento de la vida.
La Tierra la hace fértil y ayuda a que se desarrolle.
El Aire arrastra lo maligno y lo mantiene en la oscuridad.
Y el Fuego...
El Fuego es final y destrucción de esta.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Fin de semana diabólico. (Parte 1)

El techo estrellado de mi habitación no me dio fuerzas para cuando mi padre tocó el timbre de la casa y mi madre me pidió que abriese yo la puerta.
Sin embargo, y muy a mi pesar, me levanté de la cama de mala gana y tiré el móvil al suelo. Me detuve un momento a recogerlo y tirarlo de nuevo sobre la cama.
Bajé las escaleras mientras intentaba ponerme los calcetines dando saltos, evitando caer.
Llegué a la puerta y la abrí de un tirón dejando a mi padre con las bolsas de la compra en las manos y yo salí para ayudarle a entrar las demás bolsas marrones.
Fui a cerrar la puerta cuando Randy, mi mejor amigo desde la infancia, me lo prohibió y cogió una de mis bolsas y la llevó rápidamente hasta la cocina, donde mi madre me esperaba, y cogió la patata que sobresalía de la bolsa y empezó a pelarla a gran velocidad y a trocearla, cuando terminó, la puso junto a otro montón de patatas.
- Hola, Randy, ¿qué tal? -Mi madre miró a Randy y puso a freir las patatas, mientras me sonreía y nos indicaba con la cabeza que fuese hasta el salón para ayudar a poner la mesa.
Había muchas cosas que destacar en él, como que mi padre se había limitado a tirarse y encender la tele en vez de ayudarnos a poner la mesa.
Saqué el mantel y lo extendí sobre la mesa mientras Randy lo cogía por el otro extremo y lo estiraba para que quedase perfectamente liso sobre esta. Me quedé poniendo las sillas que sobraban en su sitio cuando mi madre trajo dos platos y mi amigo le seguía con otros dos.
- A comer - llamó mi madre, cuando vio que mi padre se estaba quedando dormido en el sofá mientras daban una debate en la tele ahora que se acercaban las elecciones.
Si por mi fuera, si pudiera votar, ya que todavía tenía dieciséis años, no le daría mi voto a ninguno de los dos.
No sentamos en la mesa mientras mi madre farfullaba no sé que de que nunca entendería la política.
Randy y yo reímos por lo bajo y mi padre cambió de canal y lo dejaba en un informativo cualquiera.
Las patatas estaban buenísimas, como siempre, pero al bistec le había faltado un poco más de fuego para mi gusto. No tardamos ni cinco minutos en terminar con la comida, así que, R y yo nos levantamos y recogimos, para que mientra mis padres se quedaban en el sofá viendo la tele, nosotros subimos a mi cuarto y cerré la puerta.
-Ya verás qué pasada - miré una vez más por el pasillo antes de cerrar la puerta y abrir uno de los cajones de mi escritorio, sacar el polvoriento ejemplar de libro de ocultismo que había encontrada esa mañana cuando mamá me había obligada a una limpieza anual.
- ¿Dónde lo encontraste? - Randy saltó de la cama y se sentó en mi escritorio. yo también me senté a su lado y lo abrí.
En la portada salía una cruz invertida y una especie de letras que no entendí por estar en un idioma que desconocía y que no sabía como interpretar, salvo como lo que sería unas palabras de bienvenida bastante terroríficas, seguramente.
- En el desván, por la limpieza anual. Lo que no sé es como llegó al desván de mi casa - Randy unió su hombro al mío y tocó la portada a la misma vez que yo intentaba pasar la página.
Un escalofrío me recorrió la espalda, y la presencia de que alguien de sombra fría y maquiavélica me estaba
observando hizo que mis dedos temblasen y que bajo la cruz apareciese una manzana mordida.
No sé porque, pero supe que a Randy le había pasado lo mismo.
Me quedé mirando el libro con una nueva sensación de terror que no había experimentado antes, y que no sabía como hace frente.
Miré la esquina más alejada de mi habitación, y allí, junto a la montaña de ropa sucia que se había acumulado tras dos semanas de vacaciones, una figura negra y escurridiza me observaba con ojos dorados.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Tres lunas, dos estrellas y un solo Sol.

Caminaba por el bosque cuando me di cuenta de que la soledad de los pájaros al cantar me había dejado completamente sola y que el cielo se había terminado de oscurecer.
El bosque se había oscurecido, y solo los rayos de las lunas que conseguían traspasar la espesura de los árboles conseguían alumbrame el camino.
Seguí caminando hasta que salí a una carretera donde el asfalto estaba plagado de grandes capas de hielo que podrían causar un gran patinazo a un coche que pasase por ahí.
No sabía como volver a casa guiándome por las estrellas, por lo que solo me limité a seguir la carretera, volviendo a meterme en la seguridad del bosque cada vez que escuchaba la cercanía de un coche.
La segunda luna ya había salido cuando estaba totalmente agotada por aquella carretera que no parecía terminar nunca y que no paraba de dar vueltas allí y allá. Si me acordase de por donde debería ir para cruzar de un lado a otro el bosque puede que ya hubiese llegado a casa y estaría con mi familia.
A salvo.
Pensé en lo que me diría mi padre cuando llegase a casa después de que la segunda luna saliese. nunca lo había hecho, estaba prohibido, y la experiencia de mi padre lo sabía.
Mis piernas terminaron flaqueando hasta que me tiré en el suelo, exhausta y con ganas de llegar al hogar.
Estuve bastante tiempo así hasta que escuché el crujir de una hoja al romperse, detrás de mí, y un olor familiar hundió mis fosas nasales.
Mi cuerpo se puso en alerta cuando descubrí que el olor se acercaba cada vez a mí, y que no dejaba de hacerlo. Me levanté y estuve a punto de tropezar con el arsén cuando subí a la carretera para tener un suelo más plano y cómodo para correr. Pero ellos también lo hicieron, y noté el pequeño temblor que provocaban en el asfalto que había bajos mis pies. seguí corriendo incluso cuando los pocos coches que pasaban por ahí tocaban el claxon y me esquivaban en el último momento, viendo que yo no me apartaba.
Estuve corriendo hasta que salió la tercera luna, ya daba igual si llegaba o no a mi casa, me matarían igual, sentí como los músculos daban los tirones habituales con ello. el vaho me nubló la vista durante un segundo cuando caí al suelo y me abrí las rodillas.
Giré sobre mi misma al tiempo de que el espíritu del bosque hecho de ramas y nieblas se abalanzace sobre mí y se retirase al momento cuando vi el cambio en mis ojos.
Pero antes de que entrase en el bosque, lanzó un agudo chillido a mi espalda.
En medio de la transformación como estaba a causa de la maldición que acusaba a mi familia desde tiempos inmemoriables, giré en redondo, apoyándome en las patas delanteras, ya transformada, y quedé cegada por los faros del coche plateado dos segundos antes de que embistiera contra mí.
- Te juro de que estaba seguro de que era un lobo, cariño -Escuché una voz masculina a mi lado, pero no podía ser la de mi padre, había dicho "cariño".
- Pues yo lo que veo en la camilla es una chica, y no un animal. Ahora si que estoy segura de que te hacen falta gafas - Y esa tampoco era mi madre, su voz era demasiado ruda, y parecía como si tuviese alguna dificultad para hablar.
Abrí los ojos y me encontré bajo una luz fluorescente que me encandilaban y estuve ciega durante un par de segundos, al igual que la última vez que había tenido los ojos abiertos.
Escuchaba un pitido molesto que iba al ritmo de los latidos de mi corazón y cuando bajé la mirada vi una intravenosa bajo la piel de mi mano derecha, y de ella salía sangre. Mi sangre.
Me levanté de golpe y me la arranqué. Advertí que estaba sola en la habitación y que mi ropa estaba en la silla al lado del baño.
Me quité todos los cables que me rodeaban y vi como el pitido que había fingido ser mi corazón se detuvo en uno constante y se encendió una luz roja que estaba por encima del respaldo de la cama.
Alarmada, cogí la ropa y me vestí lo más rápido que pude después de quitarme el camisón verde lima del hospital. Salí al pasillo y me mezclé entre la gente del ascensor como si fuera una más.
Salí del hospital y me quedé mirando el Sol. Abrí los ojos y agradecí su calidez. En comparación con las tres lunas que me obligaban a transformarme en lo que odiaba, ese momento me pareció estar en el paraíso.
Un único Sol, Tres lunas, y las dos estrellas que había visto en forma de faros antes de que el coche me atropellase.

Welcome

Bienvenidos, y gracias por haberme visitado.
En primer lugar me gustaría decir que he creado este blog para publicar pequeñas historias y experencias a vuestra disposición y que podáis comentar sobre ellas, y decirme tanto si os ha gustado o no, y se creéis que debería mejorar en algo.
Intentaré publicar frecuentamente alguna que otra historia para que podáis disfrutar de ellas y yo poder seguir creciendo como escritora.
Después de este resumen, me gustaría daos las gracias por aguantarme y leer mis historias.
Agradeceré los comentarios sinceros y demás
No escribiré así en las entradas, por lo que no hay que preocuparse.
Gracias por intentar saber que es para mi "A Night To Remember".