miércoles, 27 de junio de 2012

Don't break your little heart

Cerré el ordenador y mi corazón hasta que el sonido de sus gritos en mi cabeza se fueron apagando.
El ronroneo del motor del autobús sonó en mi oído cuando todo lo demás se apagó. Miré de reojo al pasajero que había sentado a mi lado, que había estado mirando por encima de su hombro el video que se había reproducido en mi ordenador y que hacía que cada fibra de mi ser gritara a la luna por ser tan cruel.
Clavé mi mirada en la suya hasta que se sobrecogió con mi poder incluso en ese estado.
Me bajé en la última parada, sabiendo perfectamente a donde tenía que ir. Su olor me atraía aún desde tan lejos.
Caminé por las calles vacías de ese barrio vacío y rico de Japón. Había guardado el portátil en su bolsa y seguí caminando a paso rápido con el pensamiento de que cada paso que daba me acercaba más a ella.
Llegué a la casa amurallada en la que me había prometido que la encontraría, media muerta, pero la encontraría.
Derribé la entrada de la casa con todo mi cuerpo, por culpa de la luna tenía que utilizar todo mi poder de humano para hacer algo con lo que solo un dedo de lobo podría derribar.
Me paseé por los grandes pasillos de la mansión del secuestrador. Seguí el olor suyo, eso me llevó a una sala donde había un tío entrado ya en los cuarenta durmiendo con el hilo de baba corriéndole ya por el cuello.
Gruñí de rabia al verme engañado de esa manera, también desperté al tío con el gruñido, que se quedó sobrecogido en el sofá de orejas al verme.
Se levantó de un salto y me miró de arriba abajo sin cortarse un pelo, algo que hizo que me cabrease aún más.
-Vaya, tu debes ser el chico que dijo el jefe -se rió y cogió una cinta, balanceándola en el aire con orgullo- me dijo que te esperase, que esta cinta te intesaría.
No dije nada, simplememte, dejé que pusiese la cinta en el DVD y le diese al play. Salió un video exactamente igual anterior, salvo que aquí se veía su cara.
Era ella.
No pude seguir mirando la atrocidad que le estaban haciendo entre todos. Le di un puñetazo a la pared para poder sacar la rabia que me comía por dentro. Sus gritos de agonía llegaron a través de mis oídos. Me tiré al suelo y me los tapé con las manos, con su imagen desdichada grabada a fuego tras mis párpados.
Escuché como el tipo se reía mientras veí tan tranquilo el vídeo.
-Le están dando lo suyo. Joder, no sabes lo que me gustaría estar allí con ellos. ¿A ti no? -dejó de reirse cuando me vio tirado en el suelo, casi pude escuchar el clic en su cabeza al darse cuenta de lo que pasaba.
Me levanté con esfuerzo, apoyándome en la pared, con el puño cerrado, como si eso evitase que le partiese al tipo la cara solo por haberse atrevido a reírse de ella en mi cara.
-Vaya -dio un pequeño suspiro y se rascó la barbilla, en mi cabeza revisé mil maneras de matarle de forma sangrienta y con el mayor sufrimiento posible-. Es tu chica, ¿verdad? La has cagado, chaval. Si se ha atrevido a secuestarla y hacerle esto, no creo que puedas salvarla así como así.
Me giré bruscamente, le cogí de la barbilla y empecé a apretarle la cabeza contra la pared con toda mi fuerza de humano que me quedaban.
Empezó a boquear, en busca de un aire que no se merecía y que no dejaría que volviese a respirar. Lo apreté aún mas fuerte contra la pared y escuché el chasquido de su mandíbula al romperse.
El saber que todavía era lo suficientemente fuerte para matar me alegro, algo que no me solía gustar, pero si tenía que matar para rescatarla, lo haría cuantas veces hiciera falta.
Lo solté y cayó al suelo ya muerto. La tráquea se había partido a la mitad, pero no las vértebras, por lo que se había ahogado en su propia sangre.
Escuché el sonido de un gatillo al ser apretado. Me di la vuelta justo a tiempo para evitar la bala, pero tropecé con el sillón de orejas y me caí al suelo.
Al momento, había encima de mi un puñado de policías. Me dieron un golpe en la cabeza con el que perdí la consciencia. En lo último en lo que pensé era que ya sabía donde estaba gracias al vídeo, y que cuando me despertase, me escaparía de la comisaría e iría en su busca.

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